Por Anibal Vallejo R.
Encontrar excrementos de ratón, descubrir libros mordisqueados en la biblioteca familiar, presenciar el audaz movimiento del ágil roedor que se escabulle por entre las piernas, ver rotos los empaques de algunos alimentos, constituyen circunstancias poco agradables para la mayoría de las personas. Los métodos tradicionales para el control de roedores, como los venenos, las trampas y los anticoagulantes, infligen enormes sufrimientos a estos pequeños animales, que ciertamente sufren como cualquier otro animal y que simplemente intentan subsistir. Por curiosidad reproduzco el siguiente dato tomado del libro “50 cosas que tú puedes hacer para proteger a los animales” de Ingrid Newkirk : en Nueva York en el año de 1985 fueron atendidas un total de 311 personas a causa de mordeduras de ratas. Mientras que en el mismo año el número de atendidos por mordeduras de otras personas fue de 1.519. Hace varios años un funcionario del Ministerio de Agricultura de los Estados Unidos calculó en 40 millones el número de ratas y ratones que son utilizados anualmente para la investigación. Cifra que en lugar de tender a la baja continúa en ascenso por los injustificados experimentos que con ellos se realizan . El investigador que pone a unas ratas en situación de desamparo, a elegir entre morirse de hambre o el electrochoque para ver si desarrollan úlceras ; lo hace porque sabe que la rata tiene un sistema nervioso muy parecido al del hombre y se supone que su manera de sentir un electrochoque es similar. Constituyan una plaga o procedan de una cría de animales para laboratorio, su final es igualmente dramático, lento y con sufrimiento. Qué se puede hacer cuando en el mostrador del almacén campesino se encuentra exhibido el producto conocido como “Gomín”, goma para atrapar ratones e insectos, para detener hormigas. Gomín - cola .” Coloque sobre la goma pedacitos de pan o queso, esto atraerá el ratón quedando atrapado inmediatamente. Luego introdúzcalo en una bolsa plástica y tírelo a la basura”. Para el productor (una empresa barranquillera) lo que caiga en su mortal trampa es basura. ¿Quién le explica a otros animales como arañas, pájaros, ranas, ardillas, lagartijas, pequeños insectos, abejas, escarabajos, otros roedores, que esa trampa no es para ellos ? . A veces resisten durante días antes de ser encontrados para ser tirados, vivos o muertos, al bote de la basura. Los animales así atrapados, en su intento desesperado por liberarse, se arrancan el pelo e incluso muerden sus propias patas para liberarse hasta cercenarlas. La goma les produce graves irritaciones e hinchazón en los ojos. Y los que quedan atrapados por la cara, se asfixian lentamente. Todos los animales atrapados experimentan estrés, traumas y deshidratación. En este auge desbordado de la ecología, donde se llega hasta el fanatismo, ¿cómo es posible que se autoricen licencias de comercialización para semejantes productos ? La presencia de estos roedores puede prevenirse manteniendo la vivienda limpia y en buenas condiciones sanitarias, eliminando los residuos de alimentos y sobre todo conociendo las condiciones de reproducción y supervivencia del animal.
Periódico El Mundo, 21 enero de 1998