¡No bote su voto!

Aníbal Vallejo R
EL MUNDO 27 de abril de 2010
Han pasado más de veinte años desde la promulgación de la Ley 84 de 1989 (Estatuto Nacional de Protección de los Animales) sin que se haya podido lograr su reglamentación ni su actualización acorde con los cambios generados en la relación de los humanos con los animales. Entre otros infructuosos intentos está en trámite el Proyecto de Ley número 044 de 2009.
Esta época preelectoral ha sido aprovechada por políticos que en busca de los votos de los desprevenidos ciudadanos, y sobre todo de las nuevas generaciones, han marcado sus aspiraciones con algún tinte ecológico, ambientalista, animalista, o de cualquier contenido de protección del medio ambiente. Sus asesores ya no son ratones de biblioteca sino maus de computadores que teclean cualquier tema referido para poderle dar connotación a sus propuestas aun cuando estas sean estrapoladas de otras culturas o de otras condiciones geográficas distantes a la nuestra. Y en lugar de adecuar las normas existentes lo que se les ocurre es mayor explotación con menores libertades.
El aspirante presidencial Gustavo Petro en desarrollo de su campaña, se reunió con un grupo de ganaderos de Arauca y les habló de subsidiar la alimentación del hato ganadero para reintegrar los potreros a programas de reforestación y de cultivos a costa de reducir al mínimo el espacio del ganado. Es decir, cambiar el pastoreo por la estabulación. En este afán comercial los animales son convertidos en máquinas productoras y de un encierro pasan a otro y de allí al matadero. Como el negocio que iniciaron recientemente con el transporte de bovinos para el mercado asiático en viajes de 23 días en alta mar. El primer envío fue de 2.825 machos vendidos por los ganaderos de la Costa Atlántica, con destino a Beirut, Líbano.
Semejante viaje en espacios reducidos, sin atender siquiera los postulados de los bienestaristas. Tal propuesta es condenar al encerramiento perpetuo a la ganadería de carne y de leche y reducir la vida animal a su mínima expresión.
La aspirante que por conveniencia ahora es conservadora, Noemí Sanín, no ha olvidado sus costumbres españolas, ya que gracias a los emolumentos oficiales pudo “disfrutar” como los turistas, de las corridas de toros, sacándole tiempo a tan agotadora representación diplomática. Acá en Medellín su presencia en la temporada taurina pasó desapercibida y para no perder su hábito taurino anda puyando a diestra y siniestra como si así consiguiera mejorar su imagen esperando dar la estocada final a sus contrincantes, las que siempre le resultan en barrena. Estocada cruzada o atravesada la que le propinó a su opositor, colega en política y en taurinismo, Juan Manuel Santos, quien le hizo el quite. Entre aficionados se entienden.
El aspirante del partido con tinte verde, Antanas Mockus, no puede haber olvidado cuando su Secretaria de Salud Beatriz Londoño permitió la matanza de perros en el centro de Zoonosis de Engativá, la cual empezó a las cinco de la mañana: “Cardozo entró en la celda del segundo lote de caninos (que habían visto todo) y comenzó a trasladarlos a la jaula del sacrificio. Como algunos se arrinconaban contra los barrotes y se escondían, tomó del cuello a cuatro de ellos, los estrelló contra la pared y los trasladó a la celda vecina. Otras dos personas sacaban con varillas y a patadas a los que se apretujaban en el espacio que había entre las rejas y un muro de baldosín que debía servir como comedero. Un ayudante se paró frente a la celda, hizo un ademán de bajarse la cremallera del pantalón y preguntó: ¿será que me electrocuto si meo encima de estos perros? (El Tiempo, 29 de octubre de 1996).
Matanza que nunca fue sancionada. “Quienes son crueles para con los animales, también lo son para con los hombres” Marguerite Yourcenar.
