Aníbal Vallejo R
Se acabó la recolección de escombros por medio de coches tirados por caballos. De 228 cocheros censados por la alcaldía de Medellín 128 optaron por la financiación de motocarros.

Los datos que se conservan de 1912 se refieren a la existencia de 104 coches tirados por caballos, 352 carros de tracción animal, solo 6 automóviles , 18 carretillas, 5 “cuidos para bestias”, 160 construcciones de dos pisos, 43 de tres pisos, 185 almacenes, 178 cantinas, 45 prenderías, 6 billares. El censo de 1915 daba una población de 70.714 habitantes. En el mes de mayo de 1917 se organizó la Sociedad Protectora de Animales. Además de tener oficinas en el Palacio Municipal, disponía del potrero “El Guamal” en la carretera hacia El Poblado; del “Potrero de las Mulas” o “Surrumbal” en la cabecera de Palenque vecino al barrio Restrepo en el sector de Robledo, propiedad del municipio. Las fincas “Rondalla” y “El Hueso” también en el barrio Robledo, propiedad del socio Julio Vásquez Gaviria. Además funcionaban el “Coso Municipal” en Acevedo para semovientes y el de “Tenche” para perros, propiedad del municipio y manejados todos por la Sociedad Protectora de Animales.
Consultar sus archivos es conocer la importancia de su acción en beneficio de los animales y de la ciudad porque a pesar de los modernos medios de transporte que fueron apareciendo los caballos siguieron siendo comunes lo mismo que los carros tirados por bestias para el transporte de alimentos y materiales.
Los maltratados y heridos eran atendidos oportunamente, incluso se llegó a comprarlos para ser retirados del trabajo: 14 de noviembre de 1942 “recibí del Secretario Tesorero de la SPA la suma de cinco pesos en que vendo a la Sociedad un caballo negro de mi propiedad y el cual se prohibió trabajarlo por no estar en condiciones para ello” Arturo Valencia Patente No 411.
El 15 de febrero de 1945 Jesús Vasco recibe cinco pesos por venta voluntaria de un caballo de 15 años “para evitarme problemas con la SPA”. Pagaba con sus propios recursos transporte, pesebrera, atención veterinaria, desplazamientos, buscando el bienestar de los animales. Imprimía y repartía material educativo, tarjetas de control de carga, la “Plegaria del caballo”, vidrios con mensajes que se pasaban en los cines, hacía las revisiones veterinarias de los caballos destinados a tiro de carros para el cambio de placa y expedía los respectivos carnés por delegación oficial. En 1951 se registran 525 de estos trámites.
Numerosa reglamentación fue gestionada por la entidad, ejerció control de los caballos utilizados en los tejares, fundó la cooperativa de carreros para dignificar el oficio.
La ciudad está conociendo significativos cambios en el trato hacia los animales. No puede negarse que 92 años de servicio de la Sociedad Protectora de Animales han ayudado a crear condiciones propicias para dichos cambios. Los registros muestran que se compraban los caballos maltratados, se entregaban en adopción, incluso se trasladaban a lugares de paso en el municipio de Cisneros por el ferrocarril, se tenían potreros para su mantenimiento, se propiciaban nuevas normas, se ejercía control para evitar los abusos.
La actual administración municipal ha aplicado las normas para terminar con este sistema de transporte. La Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios (Circular SSPD 8 de 2007, noviembre 15) dirigida a los alcaldes señaló: “no es legal en el país la recolección y el transporte de residuos sólidos en vehículos de tracción animal” y determinó “es fundamental que las autoridades de policía adopten las medidas a que haya lugar para que se impida el tránsito de vehículos de tracción animal para el transporte de residuos sólidos”.
La aplicación de la norma legal para dar por terminado este oficio estaba en mora de ser aplicada.
EL MUNDO 1º de septiembre de 2009