
Tres tiros en la cabeza y el corazón acabaron con la vida del enorme animal… “Cuando las imágenes del hipopótamo muerto fueron mostradas en televisión nacional, rodeado de soldados sonrientes, provocó indignación. Los colombianos se preguntaron por qué los animales no habían sido capturados y llevados al zoológico”, comentó Jeremy Mc Dermott, corresponsal de la BBC en Medellín.
Como si fuera un bloque de búsqueda de un delincuente se montó uno similar para buscar los hipopótamos que se habían escapado de la Hacienda Nápoles en Puerto Triunfo, coordinado por las autoridades ambientales: Ministerio de Medio Ambiente, Corantioquia, la fundación privada Vida Silvestre Neotropical y la parte operativa a cargo de dos cazadores con el apoyo de soldados del Batallón Calibío. Las leyes colombianas regulan la cacería en casos especiales, no sabíamos que aún se continúe con la profesión de cazador como si de peritos o expertos se tratara, para ser contratados por entes estatales.
Tres tiros en la cabeza y el corazón acabaron con la vida del enorme animal cuyo cuerpo extendido quedó como trofeo para la fotografía del grupo de soldados rodeando la presa que desde fines del año 2006 se había alejado con una hembra hacia una zona selvática.
Inexplicablemente desde entonces no se conoció pronunciamiento de ninguna de las autoridades ambientales para atender la situación y buscar un lugar apropiado para reubicarlos. Ahora ocurrida la matanza, la viceministra de Medio Ambiente Claudia Mora argumenta la cacería por no haber podido lograr la reubicación. El Director de Corantioquia Luis Alfonso Escobar, responsable de la gestión, protección y promoción de los recursos medioambientales del departamento de Antioquia, justifica la operación hipopótamo como un proceso denominado permiso de caza de control. La cabeza y las patas serán exhibidas en el Parque Jaime Duque ubicado en Tocancipá para “concientizar a la gente sobre el tráfico ilegal de especies”, algo así como las cabezas humanas exhibidas a la entrada de los bohíos de los grupos aborígenes caníbales, o las víctimas indígenas masacradas por la invasión española. Más bien para recordar la ineficiencia en el manejo de la situación de parte de los burócratas.
Quizás el Ministro de Medio Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, Carlos Costa, desconocido hasta el momento, como los otros funcionarios ambientalistas mencionados, pasen a la historia por la matanza del hipopótamo “Pepe” ya que ninguna otra intervención eficiente de defensa animal los había puesto en evidencia ante la opinión pública. ¿Qué podemos esperar de ellos en el campo de la protección animal?
Campesinos de la región han manifestado su disgusto por la matanza: “ya nos habíamos acostumbrado a su presencia y nos parece injusto lo que le hicieron. Podían capturarlo y llevarlo a otro sitio. Si vuelven por acá no les vamos a decir donde está la cría”.
Significativa la fotografía de la AFP de una señora alimentando a uno de los hipopótamos en la hacienda Nápoles separada únicamente por una alambrada de púas. En los 20 lagos artificiales construidos allí bien podrían regresar los fugitivos.
El naturalista Latini refiriéndose a los hipopótamos dice: “come el trigo de los campos, donde se mueve retrocediendo, pues teme las acechanzas de los hombres”, está ligado al agua, es herbívoro y procura casi todo su alimento en las riberas del río que habita, permanece la mayor parte del día bajo el agua y en la noche sale a buscar alimento. “Pepe” no se escapó de las acechanzas del bloque de búsqueda, que debería estar protegiéndolo.
Tuvo que morir uno de ellos y ahora si resultan instituciones interesadas en acogerlos: el zoológico de Pereira, el parque Jaime Duque. ¿Y no las encontraron en dos años y medio? ¿Por qué estas entidades oficiales no han entregado entonces a la chimpancé Karla que lleva varios años de cautiverio en el zoológico de Medellín y no responden a las peticiones de ADI (Animal Defenders International) que insiste en repatriarla bajo su cuidado?
Publicado en EL MUNDO 14 de julio de 2009