Editorial

por: Aníbal Vallejo

Archive for July, 2009

Hemingway y Los Sanfermines

Por Aníbal Vallejo R

Terminaron las fiestas de San Fermín de este año y las palabras de la alcaldesa del ayuntamiento de Pamplona mostraron la indiferencia por la vida humana. Su actitud displicente en relación con el riesgo para los participantes que se juegan la vida es parte de la reacción colectiva de un espectáculo cuyo origen se remonta varios siglos atrás y que dicen debe su actual reconocimiento por la difusión que les dio Ernest Hemingway en su novela Fiesta.

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Mientras describe el viaje de un grupo de expatriados escépticos y disolutos desde el París de entreguerras hasta Pamplona para asistir a los Sanfermines logra captar el espíritu de una generación trastornada por la guerra que se aturde con la bebida y con sus propios dramas. Terminando la obra no encontramos tal apología al espectáculo, magnificado por la aureola con la que los españoles han tratado de justificar tantos atropellos contra los animales, junto a otros nombres a los que siempre acuden para sentirse amparados por el arte y la literatura. El escritor fue a Pamplona por primera vez en 1923 cuando era un desconocido periodista de un semanario canadiense. Repitió el viaje en nueve oportunidades, la última en 1959 por lo que en las que acaban de terminar conmemoraron los 50 años de su última visita. Como de celebraciones se trata porque no hay fiesta sin muertos, desde 1924 los registros oficiales contabilizan 16 personas muertas, la última, la de este año, un joven de Alcalá de Henares empitonado por el toro “Capuchino”, parte este de los 63 toros sacrificados. ¿Cuántos fueron los heridos? Un día después de muerto el joven hubo 61 heridos. LEER MAS

Operación hipopótamo

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Tres tiros en la cabeza y el corazón acabaron con la vida del enorme animal… “Cuando las imágenes del hipopótamo muerto fueron mostradas en televisión nacional, rodeado de soldados sonrientes, provocó indignación. Los colombianos se preguntaron por qué los animales no habían sido capturados y llevados al zoológico”, comentó Jeremy Mc Dermott, corresponsal de la BBC en Medellín. LEER MAS

Burocracia ineficiente

Por Aníbal Vallejo Rendón.

En el caserío La Martina del municipio antioqueño de Puerto Berrío, el pasado 16 de junio fue abaleado un hipopótamo macho que se había desplazado años atrás desde la hacienda Nápoles. Cuando Pablo Escobar construyó la hacienda empezó a introducir animales exóticos para conformar su zoológico: canguros de Australia, dromedarios del Sahara, elefantes de la India, búfalos de las praderas de Estados Unidos, vacas de las tierras altas de Escocia, llamas y vicuñas del Perú, jirafas e hipopótamos del África. Más de doscientos animales además de numerosas especies de aves y conejos, muchos conejos, que poblaron por miles la región de sus dominios. Los compraba por cantidades y los soltaba para que se reprodujeran libremente. Cuentan que un campesino de la región regó el cuento de que conseguía tales animales porque la sangre servía para tratar el cáncer en los humanos. A lo cual el personaje lo invitó a la hacienda para que los viera correteando libremente por todos lados. Al caer el sol, la zona arbolada que rodeaba las piscinas era invadida por un resplandor blanco formado por miles de aves zancudas que llegaban a posarse en sus ramas cubriéndolas completamente. Cuenta Juan José Hoyos en una crónica que nunca le publicó el periódico El Tiempo donde trabajaba, que en una visita en 1983 estando sentados en ese lugar le dijo: “no se imagina lo verraco que fue subir esos animales todos los días hasta los árboles para que se acostumbraran a dormir así. Necesité más de cien trabajadores para hacer eso… Nos demoramos varias semanas”.

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La burocracia, encabezada por el Ministro de Medio Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial Carlos Costa y la viceministra Claudia Mora, Luis Alfonso Escobar director de CORANTIOQUIA, Carlos Andrés Valderrama de la Fundación Vida Silvestre Tropical y un grupo de soldados del Batallón Calibío, no se sabe enviados por quién,  acabaron con la vida del hipopótamo a bala y sobre seguro con el argumento del daño que causan, del peligro para los humanos, del riesgo de transmisión de enfermedades y amparados por el denominado permiso de caza de control. Veintinueve años pasaron desde su llegada a ese lugar  para que los burócratas se dieran cuenta que estos animales constituían un riesgo, que existían, que debían hacer algo por ellos. Y solo se les ocurrió la brillante idea de abalearlos.   LEER MAS

Mutuo auxilio para los cocheros

Por Aníbal Vallejo R

“… no me pegues y maltrates que es acción baja y malvada”.

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En el mes de febrero de 1945 la revista Nuestros Amigos, editorializó sobre la Sociedad de Mutuo Auxilio de los Carreros: “La Sociedad Protectora de Animales es una Institución formada por elementos de la sociedad, de alto espíritu cívico, de corazón generoso y noble y de marcada compasión para con los animales. Su misión no es únicamente humanitaria, es altamente cultural. Su mira no está únicamente en defender a los irracionales. No. Hoy quiere esta Institución ayudar al numeroso gremio de conductores de carros de tracción: unirlo, agruparlo y encarrilarlo para que se beneficien los unos a los otros… Con tal fin el domingo 11 de los corrientes se dio cita a numeroso grupo del gremio, se les habló con claridad de la necesidad imperiosa de que se unieran para que entre sí se ayudaran, y con júbilo y alto espíritu de comprensión aceptaron unir los lazos de compañerismo y estar el uno al lado del otro cuando la suerte le fuere adversa… agrupados bajo el árbol del mutuo auxilio, pronto encontrarán mayor defensa para sus precarias situaciones, correrán al lado de su hermano compañero que se encuentra en dificultades … así los carreros todos unidos, se harán más llevadera la penosa tragedia que actualmente atraviesa la clase media y la clase trabajadora…” LEER MAS