Por Anibal Vallejo R
¿Es el hombre el animal que domina la tierra? ¿O acaso son las hormigas? ¿Cómo podrán sobrevivir las hormigas culonas en el departamento de Santander ante el asedio de dos millones de personas persiguiéndolas? Según el columnista Humberto López L (Notas Económicas, EL MUNDO 27 de mayo de 2009) esta es la población aproximada de recolectores de los insectos.

Como si de granos de café se tratara, el advenimiento de las hormigas representa diversión y fuente de ingresos para vastas zonas de Santander: Barichara, Guane, San Gil, el cañón del Chicamocha, la Mesa de los Santos, Socorro, Simacota, Chima, Zapatoca, la hoya del río Suárez, que conservan la tradición de los indígenas guane.
En la escala evolutiva los insectos nos llevan la delantera, han colonizado la mayoría de los ecosistemas ejerciendo una lucha de competencia lo cual nos obliga a estudiarlos. La mirmecología constituye el estudio científico de las hormigas, esos pequeñísimos insectos que están por todas partes, por donde miremos, por donde caminemos, y que tanto desprecia el común de las gentes que corren a fumigarlas porque no pueden compartir los mismos espacios. Estaban en el planeta antes que nosotros, surgieron en medio de los dinosaurios hace unos cien millones de años y en la actualidad el número total de especies de hormigas es probablemente del orden de las decenas de miles, toda una gama desde los parásitos sociales a las hormigas legionarias, pastoras nómadas, cazadoras camufladas y constructoras de rascacielos de temperatura controlada.
¿Es el hombre el animal que domina la Tierra? ¿O acaso son las hormigas? Tomando en conjunto las hormigas de nuestro planeta, su peso sería igual al del total de los seres humanos, pero siendo su tamaño menos de una millonésima parte que el de un hombre, ello significa que por cada uno de nosotros hay al menos un millón de hormigas y su organización en superorganismos perfectamente estructurados, donde el individuo se supedita a los intereses de la comunidad, les da una extraordinaria capacidad de supervivencia.
Hay investigadores que han dedicado sus vidas a estudiar a las hormigas, en tanto muchos más intentan por distintos medios, acabarlas. Las culonas es más frecuente encontrarlas en los lugares más deteriorados, en tierras económicamente abandonadas. La reina vive en promedio 14 años, la obrera dos, la cargadora, cortadora, jardinera, nodriza 6, los zánganos 4 meses. La reina es partogénica y puede colocar entre 3 y 5 mil huevos diarios. Después de su recolección en la boca de los hormigueros, son envasadas en recipientes para que lleguen en las mejores condiciones de bienestar, pueden respirar cómodamente y con los mínimos niveles de estrés según lo divulga una de las tantas empresas procesadoras en Betulia y Mogotes (Santander). Bienestarismo mal entendido, distractores para justificar la explotación que a continuación les espera. Luego se someten al proceso de eliminación de las alas, de las patas, de las mandíbulas. Se le baña en solución de salmuera y aún vivas son tostadas en recipientes de barro a fuego vivo, cuidando que los aceites que segregan sus cuerpos calcinados sirvan como lubricantes naturales en el proceso de cocción.
Todo el comportamiento de las hormigas es mediado por medio millón, aproximadamente, de neuronas, apretujadas en un órgano no mayor que una de estas letras. Dicen los mimercólogos Bert Hölldobler y Edward O. Wilson que las acciones de la especie humana están empobreciendo la Tierra, que estamos eliminando un número enorme de especies y haciendo de la biosfera un lugar menos interesante para la ocupación de los humanos y que no debemos menospreciar a las humildes hormigas ya que nos ayudarán a mantener el mundo en equilibrio.
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16 de junio de 2009